lunes, 2 de noviembre de 2015

La Lectura, una llave maestra para mejorar la vida


La lectura, una llave maestra para mejorar la vida
AUTORA: Silvia Mirta Valori
Escritora


La Cultura de lectura
Las sociedades progresan cuando se fomenta adecuadamente la denominada “cultura del trabajo” que no consiste en otra cosa más que en instalar en los ciudadanos y ciudadanas hábitos de trabajo, disciplina y responsabilidad, pero esta formación resulta insuficiente si no se les inculca, además, una verdadera “cultura de la lectura”.                                                                                         
Aquellas personas que luego de cumplimentar su aprendizaje en los establecimientos educativos dejan de leer libros y de actualizarse de manera continua mediante cursos, seminarios y talleres, no tardan mucho en quedar al margen de lo nuevo que se produce día a día, con las consecuencias indeseables que esto ocasiona en sus vidas y a la sociedad en general. La educación, necesariamente debe ser complementada con los libros, para imbuirnos de nuevos y diferentes conocimientos que nos ayudarán a vivir mejor y a resolver los problemas y dificultades cotidianas y esto tiene que ser una constante, no un hecho aislado y casual.
     “El Lenguaje es una capacidad humana que consiste en crear sistemas de comunicación que se encuentra ubicado en un dispositivo conocido como DAL en el que se han detectado cuatro centros neuronales especializados en el lenguaje: El Área de Broca: Una sección del cerebro involucrada con la producción del habla y la comprensión gramatical del lenguaje. El área de Exner: Es responsable de generar los movimientos necesarios para la elaboración de la escritura. El área de Wernicke: cuyo papel fundamental radica en la decodificación auditiva de la función lingüística (se relaciona con la comprensión del lenguaje). El Centro de Kussmaul: que se encarga de la comprensión de significados de las palabras (Memoria/entendimiento) Estas áreas del cerebro pueden ser afectadas por lesiones físicas, accidentes, golpes fuertes que atrofian su funcionamiento; sin embargo lo verdaderamente alarmante es que los jóvenes de hoy están presentando disfasias, es decir pérdida parcial de sus capacidades lingüísticas, ya que tienen problemas para entender lo que se les dice, cada vez escriben menos, o bien, no pueden interpretar las indicaciones ya sean orales o escritas, y en algunos casos disminuyen su conversación al mínimo, pues no pueden encontrar las palabras adecuadas para expresar lo que piensan sustituyéndolas por movimientos o imágenes. La sobre exposición a los medios audiovisuales ha provocado estas disfasias, que si bien no son consecuencia de algo físico, si son consecuencia de la falta de uso. Vargas Llosa ha dicho que vivimos en la civilización del espectáculo, un mundo de apariencias, vacío.” (1)
He citado textualmente un párrafo bastante extenso de la Conferencia “La importancia de la Lectura”, presentada por Sergio Haro Alcaraz, director de Editorial Edhalca de México, porque creo que es imprescindible analizar estas investigaciones respecto a las lesiones del cerebro que dificultan la comprensión, el lenguaje y la capacidad para hablar, ya que las mismas pueden llegar a ser irreversibles si los niños, niñas y adolescentes continúan sobreexpuestos a videos e imágenes visuales y la lectura pasa a ser una actividad secundaria o nula, a la que se le resta importancia y no se le dedica tiempo, como viene ocurriendo.                                                                                             
Coincido por completo con la apreciación de Vargas Llosa y seguramente coincidirán con él casi todas las personas que leen y reflexionan sobre la importancia de adoptar hábitos de lectura. Habitamos hoy un mundo vacío y falto de respeto y consideración hacia los/as demás, en el que solamente se privilegia la imagen y el cuerpo físico, en detrimento del saber, de los sentimientos, de las emociones, con un profundo desconocimiento sobre el poder de los pensamientos y de la mente, sobreviviendo en un escenario en el que, además, las palabras van perdiendo significación, valoración, comprensión y uso. Estimo que ya nadie duda hoy del poder de las palabras así como tampoco desconocen que son ellas las que generan pensamientos que a su vez, crean sentimientos e ideas. Una sociedad que no sabe, ni piensa, ni puede expresarse con palabras, sino sólo con  imágenes y signos – y, lo que es peor aún, con imágenes y signos  prefabricados – es una sociedad alienada, indiferente, insensible e incompleta, a la que cualquier medio de comunicación masivo le hace tener, ser y hacer lo que se le ocurra. Es una sociedad dócil y, por lo tanto, manipulable a quién le pueden hacer creer que está eligiendo, pensando, sintiendo y lo que en realidad está haciendo es “comprando” lo que otros quieren que “compre”, que será siempre sólo lo que beneficia a quiénes hoy tienen el poder económico mundial, del cual podemos decir que es, en la actualidad, el “verdadero “poder” terrenal”.                     
      “…Tranquilidad, Montag. Dale a la gente concursos que puedan ganar recordando la letra de las canciones más populares, o los nombres de las capitales de Estado, o cuánto maíz produjo lowa el año pasado. Atibórralos de datos no combustibles, lánzales encima tantos «hechos» que se sientan abrumados, pero totalmente al día en cuanto a información.                                                                                                   Entonces, tendrán la sensación de que piensan, tendrán la impresión de que se mueven sin moverse. Y serán felices, porque los hechos de esta naturaleza no cambian. No les des ninguna materia delicada como Filosofía o Sociología para que empiecen a atar cabos…” (2)
El hábito de leer
En los últimos años ha aumentado extraordinariamente la edición de libros en el mundo y se puede afirmar que, en este proceso, ha contribuido significativamente la aparición de las nuevas tecnologías con el libro digital y el audio libro, entre otros avances. Pero esta inmensa oferta y, con ella, las posibilidades de adquirir más conocimientos leyendo nuevos libros,  no han venido acompañadas  por el desarrollo de hábitos de lectura. Y se ha presentado una situación por la cual el crecimiento de la oferta ha sido inversamente proporcional al crecimiento de la demanda, dicho con otras palabras, hoy se pueden conseguir libros de los temas más diversos a muy bajo precio e inclusive gratuitos, pero no hay gente interesada en adquirirlos y mucho menos en leerlos.                              
Conocidos son por casi todos los lectores y lectoras, escritores y escritoras, filósofos/as y pensadores, los problemas que, originados en la falta de lectura, traen como consecuencia insuficientes conocimientos de la sociedad en la que vivimos, de las personas, de las cosas, de los lugares. Así como también, los efectos que como sociedad se deberán soportar por la carencia de personas dotadas de ideas innovadoras, creativas y claras, de “personas con visión” que pueden llegar a contribuir al progreso y al desarrollo social.
Un párrafo aparte merece el gran problema general que hoy padecemos en la sociedad, como es la falta de respeto, en el que prima el individualismo social, el “no te metas”, “ese es mi derecho (haciendo caso omiso de “su obligación”)”, el “sálvese quien pueda” ignorante de todo lo que sucede alrededor, y que sólo advierte o tiene en cuenta su propio placer y mejora, mientras las demás personas y la naturaleza entera son olvidadas y, en algunos casos, defenestradas y usadas creyendo que sólo han sido creadas para su propia conveniencia y disfrute.                                                         
No creo que sea necesario enumerar aquí el gran déficit que padece una persona iletrada. Es razonable afirmar que no saber leer ni escribir, es comparable con tener una grave discapacidad intelectual, que provoca una disminución en el conocimiento que puede adquirirse, una sustancial diferencia en los lugares donde la persona va a llevar adelante sus proyectos, en los trabajos que va a realizar, en los entornos que va a frecuentar, en los sitios donde podrá llegar y, en consecuencia, en la capacidad de desarrollarse independiente y libremente y gozar de una vida abundante y próspera.                                                                                  De igual modo, saber leer y escribir y no hacerlo, provoca la misma grave discapacidad. Aunque las personas no se den cuenta. Aunque no lo perciben siquiera, en el momento que les ocurre ni observen que les trae dificultades. Al menos eso es lo que creen. No conocen lo que son capaz de hacer. No han logrado desarrollar el pensamiento deductivo ni tampoco el pensamiento crítico y mucho menos el libre pensamiento, acostumbrados/as a absorberlo todo de las pantallas, en videos, en la televisión, en cines, en internet ya procesado, digerido y repensado por otras personas que se ocupan de ello, como pueden ser los/as creadores/as de video juegos, los/as libretistas de la televisión, los/as diseñadores/as de programas de software, los/as guionistas de cine, etc.
       “Más de la mitad de los adultos no lee si no es por cuestiones de trabajo. Miren a su alrededor en una sala de profesores (y hablo de profesores) y pregúntense cuántos libros han leído en los últimos seis meses. No tienen tiempo, se ve. Lo mismo que me dicen los alumnos antes que yo les responda que el problema no es el tiempo, sino que no les gusta lo suficiente. Y no pasa nada. La amenaza de que la falta de lectura va a tener graves consecuencias en sus vidas nunca se cumple, y por lo tanto es una estrategia que hay que empezar a replantearse”. (3)
La ignorancia es un estado por el cuál las personas pagan un precio muy alto. Y este precio puede variar, según la familia en la cual se haya nacido, la clase social a la que pertenezca, el género, la raza, la discapacidad, el pueblo, ciudad y país en el que viva, los bienes, servicios y tecnologías a las que tenga acceso y/o que pueda adquirir, etc. Existen muchas variables que hacen que se pague de diferente manera el no saber. Pero siempre se paga. Y se paga con una disminución de la calidad de vida, con imposibilidad de acceder a determinados lugares, con no tener una buena educación, con no contar con recursos para atención de la salud en los mejores centros ni tan siquiera en los “buenos centros”, con no salir ni poder viajar por el país y por el mundo… y con varias otras cosas, llegando a veces, hasta  a pagarse con no tener ni qué  comer ni un lugar donde dormir, bañarse y vestirse.                      
      “La lectura se orienta principalmente a enriquecer la capacidad lúdica y creativa de los sujetos en todo el proceso de enseñanza-aprendizaje de la lengua, así como para incitar al desarrollo del pensamiento, el espíritu crítico, el ejercicio del criterio, la interpretación y la valoración. La capacidad de leer, conjuntamente con las de escribir, escuchar y hablar son las capacidades básicas propias de la comunicación lingüística.” (4)
Acordemos que la lectura es una práctica, un uso, una rutina, un hábito. Vista desde este lugar, se piensa que es prácticamente imposible lograr que lea  una persona adulta que jamás abrió un libro. Sin embargo, estimo que es completamente posible despertar la pasión por leer, el entusiasmo por conocer que esconden esas letras impresas en unas hojas inmaculadamente blancas. A los hábitos es posible adquirirlos si hay iniciativas y motivación suficiente. Y aquí hay una palabra clave: “motivación”, ya que es imprescindible tenerla para comenzar a leer; por eso es tan necesario que, en la sociedad haya organizaciones gubernamentales y no gubernamentales que impulsen la formación de hábitos de lectura, así como también contar con personas que se dediquen especialmente a motivar, difundirlos y promoverlos, de la misma manera como se publicitan las comidas, perfumes, ropas, autos y otros artículos de consumo, debieran publicitarse los libros, autores y autoras en la radio, las revistas y la televisión. Las personas que integran una sociedad donde se promueve el mirar y escuchar  noticieros que están destinados a fomentar el miedo, espectáculos en los que abundan los chismes y anécdotas malintencionadas sobre otras personas y fútbol en detrimento de otros deportes y actividades, no podrán adquirir nunca una educación y un nivel de vida como los que gozan las personas de países avanzados donde no dedican tiempo – o lo dedican raramente – a este tipo de actividades. Recordemos que el tiempo es un valor escaso, especialmente para los/as adultos/as, y por eso no tendríamos que desperdiciarlo en trivialidades. Tampoco podrán realizarse plenamente, como personas ni como seres sociales. Una sociedad donde la gente conozca sus derechos, pero no cumpla con sus obligaciones es una sociedad que está destinada a pasar sin dejar nada más que resentimientos y rencillas, trámites de todo tipo, burocracia sin límites, sin haber hecho nada para contribuir en la evolución humana, ni por la mejora del mundo, ni por que permanezca la cultura del saber, de la paz, del respeto y de la solidaridad.                                                          
“Las sociedades sin visión y sin imaginación están destinadas a perecer” ya lo sentenció en una de sus máximas el Rey Salomón.
Cómo adquirir un hábito y mantenerlo.
Es posible adquirir hábitos mediante la formación adecuada en adultos, y no en adultos “mayores” únicamente, sino en adolescentes, jóvenes y adultos/as de mediana edad, que tan nocivamente dejan que sus vidas pasen sin leer buenos libros.                                                                                                                                                              Para crearse un hábito es menester efectuar la acción durante treinta días seguidos. Todas las personas pueden adoptar el hábito que desean si, durante treinta días consecutivos le dedican diez, veinte o cincuenta minutos a la actividad que quieren adoptar, no interesa tanto el tiempo dedicado como la constancia de realizarla todos los días, sin interrupciones. Luego de ese periodo, la acción formará parte de sus costumbres y se sentirán molestos/as o pensarán “que algo les falta”, si no la efectúan. Por lo tanto, para ir formando esta costumbre que los/as beneficiará considerablemente, sugiero dedicar treinta minutos cada día a leer un libro, y si no es posible leerlo, aunque sea hojearlo y mirarlo, entrar  en contacto con el libro. Además, habrá que disponer estratégicamente de ejemplares en los diferentes lugares de la casa, del negocio y/o de la oficina de tal forma de tenerlos al alcance de la mano, allí nomás, por si deseamos hojearlos y/o leerlos. Esta es, también una buena idea, ya que a veces, tenemos momentos “vacíos” y debemos esperar ya sea una llamada, o que llegue una persona a la que hemos citado previamente, o a los/as clientes, y/o tantas otras cosas que a veces se hace necesario esperar. En lugar de mirar la pantalla del televisor, podemos tomar el libro y empezar o continuar con su lectura.                                                                                                                                                      Es bueno que haya libros disponibles en todas las áreas de la casa, así como tenemos los alimentos en la heladera, en la cocina y llevamos en las carteras, bolsos y mochilas, agua y caramelos, (cuando se tienen niños/as pequeños/as también leche, frutas, galletitas, etc.) es menester acostumbrarse a llevar un libro en la cartera o mochila. La cuestión es que se encuentren disponibles para el tiempo libre que podamos tener en el transcurso del día.                                                                                                              Un señor relató en una entrevista las estrategias que él utiliza para leer, ya que tiempo es, precisamente lo que le falta y, como no le gusta llevar el libro que está leyendo en la mano, le va sacando unas cuantas hojas todos los días – las que piensa leer  mientras espera cuando hace la fila para tomar el colectivo o para pagar las cuentas en el Banco – Y así, los libros que compra los va deshojando, poco a poco, hasta que los lee por completo, y luego los vuelve a  reconstruir, llevándolos a algún negocio donde hacen ese tipo de trabajos y solicitando que les ordenen y peguen nuevamente las hojas.                                                                                             Este puede ser un buen recurso para leer, sobre todo para aquellas personas que aducen que “no lo hacen porque les falta tiempo”, ya que deben trabajar, estudiar, viajar y otras varias cosas más. Sin embargo, el tiempo se hace cuando uno/a se siente entusiasmado por disfrutar de historias y vivencias que, con seguridad, enriquecerán las propias.    También hay varias personas que no leen porque dicen que no encuentran nada interesante o que les llame la atención. Para ellas, hay que saber primero qué noticias, sucesos, hechos y acontecimientos les interesan y motivarlos/as para que este hábito forme parte de sus vidas.                                                                                                                                                     Hay algunas otras que se sentirán entusiasmadas con casi cualquier novela o historia que puedan leer, pero estas son las menos; a decir verdad, las personas, en el momento de  seleccionar lo que leeremos nos comportamos casi como con lo que comemos: hay alimentos que nos gustan más que otros, y esos son los que habitualmente consumimos, sin embargo, aquellas comidas que no nos resultan tan gratificantes, también nos alimentan. Con los libros pasa igual, la lectura es alimento para el alma y la mente, para la imaginación y la creatividad,  y algunos serán más interesantes y encantadores que otros, pero todos, básicamente todos, nos nutrirán intelectual y emocionalmente, ya que un libro, por más “malo” que sea, al terminar de leerlo nos deja algo, puede ser alguna buena emoción, conocimiento, experiencia o contradicción, ampliando de esta manera nuestras ideas y sensaciones.
    “El fomento de la lectura a partir de la adolescencia (me refiero aquí a la lectura como fuente de placer, de descubrimiento del mundo y de autoconocimiento) debe ser, a mi entender, un ejercicio honesto, liberado de prejuicios y alejado del sermón. Resulta horrible escuchar a un alumno admitir, cuando es cuestionado sobre el asunto, que debe leer para tener cultura “y esas cosas”. Me parece una tarea improductiva la de promover la lectura entre los jóvenes si se hace desde una perspectiva evangelizadora y universal. El alumno entiende el sermón, lo incorpora a su discurso y probablemente consigamos, con el tiempo, que se sienta culpable por el hecho de no leer. Nada más.”(5)
Justamente esto último, que refiere Germán Cánovas en su discurso es lo que necesitamos evitar, si queremos que los adolescentes, niños y niñas adopten el hábito de la lectura ya que el hecho de sentirse culpables no libera de nada a nadie ni permite crecer y lo único que hace es que los/as adolescentes y jóvenes  sientan culpa, remordimiento, o se sientan mal y con poca “cultura”, o tal vez, en el peor de los casos, no sientan nada, pero lo mismo seguiremos teniendo una sociedad de No lectores/as, donde varios/as no entienden por qué ni para qué tienen que leer, no interpretan los textos, ni les importa muchas veces, se expresan inadecuadamente y con errores ortográficos vergonzosos, propios de un/a estudiante de primer grado.
Pero, ¿cómo hacer para formar una sociedad donde sea natural leer y algo inimaginable no hacerlo? Creo que, una vez más es la familia y la escuela la que tendrán que actuar mancomunadamente, sumando a los medios de comunicación, y me refiero expresamente a las emisoras de radio, la televisión e internet.
Las nuevas tecnologías pueden colaborar magistralmente en la promoción de la lectura. Se pueden idear programas interactivos donde el acto de leer no sea algo pasivo, sino que se pueda interactuar, jugar y brindar ideas, para que de esta forma, se sumen las personas hiperactivas, a quiénes muchas veces, la lectura no les entusiasma justamente por ser una actividad que estiman pasiva.
Hay maneras de incentivar a las personas más jóvenes, realizando campeonatos donde el deporte, que es activo y prepara al cuerpo para la acción, y la lectura, que es pasiva y prepara a la mente para pensar e imaginar, interactúen, se entrelacen y mezclen para que las nuevas generaciones estén dotadas de dos herramientas básicas y necesarias. Que pensamiento y acción vayan juntos y no estén disociados, y así puedan llegar a tener  una vida plena y fructífera, conociendo y entendiendo el por qué y el para qué leer y el por qué y el para qué de practicar deportes. Y, también, para qué les servirá hacerlo de forma mancomunada.
En la radio, televisión e internet se pueden realizar todo tipo de presentaciones para la promoción de la lectura, mediante juegos, videos, programas interactivos donde no sólo los niños y niñas lean, sino que aprendan a compartir, jugar y solidarizarse al leer e interactuar con otros/as. La lectura tiene que dejar de ser pasiva para que los “nuevos niños y niñas” (que son, en gran parte, hiperactivos/as) se interesen por ella, además, es necesario presentarla como un juego más, como algo lúdico no obligatorio, para eso es preciso dotarla de los mecanismos que hacen que un juego sea tal, como pueden ser puntajes, llegada a destino, vuelta a la primer página, castigos y premios, realizando campeonatos y competencias de lectura en escuelas, gimnasios y clubes, donde haya ganadores/as y perdedores/as. Enseñándoles a ganar y a perder, también de esta forma y no que siempre hay que ganar para divertirse, sino que lo más importante es competir y compartir con otros/as y aprender mientras tanto.
Además, para incentivar el deseo de educarse y leer libros, es bueno dar a conocer los resultados de investigaciones donde se define expresamente que el hecho de conocer el significado de las palabras está directamente relacionado con los logros que se pueden obtener en la vida. Y no se refiere únicamente a logros materiales, si bien estos también están incluidos, sino a vivir de forma digna, decorosa, con bienestar y buen desarrollo personal, familiar y social.
“… El señor Jonson O´Connor, distinguido hombre de ciencia, ha sometido a prueba a más de 350.000 personas para determinar la influencia que ha tenido en cada caso en particular la mayor o menor extensión del vocabulario del que disponen. El resultado ha demostrado en forma dramática que, más que ningún otro sector mensurable de la actividad, el conocimiento de un gran número de palabras está estrechamente relacionado con el éxito en la vida. Por eso insistimos en que valen mucho más las palabras o significados nuevos que se aprenden que las altas calificaciones que se obtengan…” (6)
Hoy tenemos todo lo imaginable a nuestro alcance en pocos minutos, pero lo que es indispensable es saber cómo manejarlo y no solamente acceder a emisoras de radio, programas de televisión o de internet con contenidos que tienen el más alto “ranking” o con aquello que “todos/as miran” y que es, generalmente, lo que más le conviene a tal persona o a la empresa equis, dejando de esta forma a “la mayoría” en actitud pasiva y dependiente, sin poder de elección. Y siempre, con la idea de consumir y comprar, y con la equivocada intención flotando acerca de “si tengo esto o aquello, voy a ser más feliz o dichoso/a o me sentiré “más pleno/a”.
El currículo oculto de los libros
Ahora bien, he expuesto de forma bastante superficial algunos de los problemas que se presentan o se pueden presentar a las personas y, en consecuencia, a las sociedades por no leer y también brindé mi punto de vista sobre cómo adquirir el hábito de la lectura, me voy a referir ahora a lo “qué leen los/as que leen” y, para hacerlo, es preciso nombrar y analizar, en primer lugar, al currículo oculto.
“… Se define al Currículum oculto como el conjunto de normas, costumbres, creencias, lenguajes y símbolos que se manifiestan en la estructura y el funcionamiento de una institución. Sin pretenderlo de manera reconocida, el curriculum oculto constituye una fuente de aprendizaje para todas las personas que integran la organización. Los aprendizajes que se derivan del curriculum oculto se realizan de manera osmótica, sin que se expliciten formalmente ni la intención ni el procedimiento cognitivo de apropiación de significados. Los aprendizajes que se derivan de este peculiar mecanismo afectan no sólo a los alumnos/as sino también, y de manera especial, al profesorado. En efecto, al incorporarse a una institución, se produce un apropiamiento de la cultura de la misma, unas veces por convencimiento y otras por una reacción de sobrevivencia…” (7)

Se puede afirmar entonces, que conforman el currículo oculto las normas, apreciaciones, conductas e ideas que van inculcándose en ocasiones subliminalmente y en otras, de forma explícita. Son todos aquellos mensajes que tanto el consciente como el subconsciente asimilan de los textos de estudio, de lectura y materiales tanto visuales como sonoros, así como también de las vivencias y experiencias cotidianas dentro de las instituciones y en la sociedad en la que vivimos.

“El Currículo oculto de género: mitos y estereotipos”

Para explicar cómo opera el currículo oculto de género, citaré un ejemplo: cuando somos niños y niñas, por lo general, leemos y/o vemos en los textos que la mamá – sí, todavía hoy – hace las tareas domésticas y cuida a los niños y niñas, mientras el papá sale a trabajar afuera o lee el diario o mira la televisión, es fácil comprender por qué luego, en nuestra mente queda grabado este modelo o estereotipo de vida familiar, y si además, lo vemos reflejado en nuestra casa y también reproducido por los medios de comunicación mediante imágenes visuales y/o mensajes sonoros, nos resultará más adelante bastante difícil romper con esta idealización de cómo es una familia y de los roles que cada uno y cada una desempeñan dentro la misma.
Me atrevo a decir que quizás sea esta la explicación y el “por qué” tantos publicistas (mujeres y varones) continúan reproduciendo y multiplicando modelos estereotipados donde las mujeres siguen lavando los platos y los hombres salen a trabajar afuera, modelos que limitan un verdadero adelanto y empoderamiento de las mujeres y, en varias ocasiones, impiden su progreso tanto profesional como económico y personal.
Los roles de género están tan imbuidos dentro de las personas que, en la mayoría de las situaciones, no somos conscientes siquiera que los tenemos, porque hemos “naturalizado” conductas y actividades que no son “naturales” sino que han sido “naturalizadas” porque existe una determinación cierta desde hace mucho tiempo, de no alterar demasiado este “orden social”, por cuestiones económicas y para no afectar intereses mercantiles así como tampoco el poder hegemónico androcéntrico.

Los mitos son “construcciones narrativas, relatos transmitidos a través de los años y aceptados por la mayor parte de una comunidad. Los innumerables mitos que atraviesan la vida y el pensamiento de las personas son una creación cultural. Se presentan como configuradores de valores e imponen un modelo dado. Se va conformando de este modo, un sistema de creencias y valores que se expresa en pensamientos y conductas…" (8)
Un mito muy arraigado es aquel que indica que todas las mujeres son “brujas”, queriendo significar con esto que nada de lo que hacen o piensan es previsible o racional, y que están descontroladas. “La base de la misoginia expresada en esta concepción puede encontrarse en Europa, en el siglo XVI, época en que se lleva adelante la persecución y muerte de mujeres acusadas de brujería, al estar liberadas del control marital y obligadas a vivir solas. Esta situación contribuyó al empobrecimiento y marginación femenina, pero también al ejercicio de su propio poder y autonomía(9)
Había que eliminar a las mujeres pensantes que no querían someterse al poder patriarcal por que no deseaban casarse ni tampoco entrar a servir como monjas en los conventos; por lo tanto eran peligrosas y en aquella época, varios estimaban que podían hacer tambalear el poder de la religión. Utilizaron la descalificación y el desprestigio para perseguirlas y quemarlas en las hogueras hasta hacerlas desaparecer. No estaban dispuestos a tolerar a mujeres pensantes y, en consecuencia, fuertes que querían hacer de sus vidas lo que ellas preferían y no lo que la sociedad y la iglesia les impusiera.

Un estereotipo es un modelo o “fórmula receta” (10)
Por ejemplo, si les pido que piensen en una mujer gitana, seguramente la imaginarán como la vemos caracterizada en todas partes, con el atuendo que llevan comúnmente las mujeres gitanas, y hasta el pañuelo en la cabeza o las trenzas en el pelo, collares y aros. Si les pido que piensen en un esquimal, la representación que vendrá a la mente, será la de un hombrecito, vestido con pieles y gorro, parado sobre la nieve, cerca de un iglú. Ni todas las mujeres gitanas usan atuendos iguales con  pañuelos y aros ni todos los esquimales usan gorros de piel ni viven en los iglús. Sin embargo, estos son los estereotipos, las imágenes prefabricadas que tenemos de estas personas. Pensamos mediante estereotipos. Los estereotipos no son malos, sólo que excluyen otros  modelos y seleccionan quién es quién y qué es qué.

Sustraerse a esta forma de pensar requiere de un esfuerzo consciente que no todas las personas están dispuestas a realizar. Por lo tanto, poder modificar los textos y materiales de estudio no es cosa tan fácil, es un trabajo arduo y permanente que traerá como resultado el cambio cultural y el cambio de paradigmas que desde hace bastante tiempo venimos hablando.

No sólo existe un currículo oculto sobre género, sino que también hay en los libros un currículo oculto sobre ecología, sobre la forma ideal de vivir, qué comprar, en qué gastar nuestro dinero, qué consumir para ser “más feliz” y “sentirse más pleno/a”.
“.. Si fuera millonaria... compraría un deportivo, una scooter, un yate privado, ya que si tomo el autobús llegaré tarde...”
Esta cita, contenida en un libro de inglés, es uno de los ejemplos sobre los valores antiecológicos que se fomentan en los libros de texto.
El estudio, realizado por Ecologistas en Acción sobre 60 libros de texto, afirma que los mismos no mencionan la creciente insostenibilidad del modelo económico y social actual y ocultan el deterioro acelerado de todo lo necesario para vivir: el agua y el aire limpio, el territorio fértil y los alimentos sanos...” (11)
Estimo que es necesario efectuar una revisión de lo que estamos leyendo y sugiriendo que lean las y los estudiantes. Y que todos/as los/as Estudiantes pueden ayudar, buscando otras historias, ideando otros finales para los cuentos, reemplazando los estereotipos con modelos diferentes y analizando los mitos.
Es necesario que las/os adolescentes y jóvenes que recién comienzan a cursar las carreras para ser docentes, lean, revisen e indaguen esos libros y evalúen cada uno de esos materiales y se permitan una revisión crítica y reflexionen el porqué de la invisibilización de las mujeres. Y cómo repercute esta invisibilización en los materiales de estudio luego, ya más tarde, cuando van a ejercer las tareas profesionales. Porque si bien es cierto que en determinados lugares existe el “techo de cristal”, el más importante “techo” que debemos derribar es el mental.
“El velo mental es el más poderoso, porque es invisible” (12)

Los cuentos que nos contaron… y que seguimos contando

Los libros de cuentos que voy a referir y analizar como paradigmáticos en cuanto a estereotipos de género son: “La Cenicienta”, “Blancanieves” y “La Bella durmiente” porque resultan muy clarificadores en cuanto a lo que transmiten sobre cómo debe ser y comportarse una mujer y “El Gato con botas”, “Aladino” y “Simbad, el marino” en lo que se refiere a estereotipos de cómo deben ser y comportarse los hombres.
Para el caso de las mujeres, se transmite la idea que hay que saber limpiar, ordenar la casa y también presentarse “linda y elegante” en la sociedad. La Cenicienta primero tiene que fregar y arreglar todo el lugar donde vive, y luego consigue “mágicamente” un traje, para ir primorosamente vestida al Palacio, donde encontrará al príncipe que la rescatará del calvario que vive con la madrastra y sus hijas. Además, transmite la idea que las madres no biológicas son malvadas y no quieren a sus hijastras.
Blancanieves ostenta un tenor similar, ya que la niña es abandonada a su suerte en el bosque porque era tan linda que la madrastra estaba celosa de ella ya que opacaba su propia belleza. Acá el disvalor que transmite es que la madrastra no la quiere hasta el punto tal de desearle la muerte! Y de pagar para que la maten!
Además de transmitir valores inadecuados, donde prima lo externo, la belleza física y los bienes materiales, mientras se suprimen por completo otros valores.
Blancanieves, abandonada a su suerte, encuentra a los enanitos del bosque, se hacen amigos, ella se queda en la casa, limpia y ordena todos los días la cabaña donde viven y les prepara la comida hasta que un día, la madrastra se entera que aún está viva y le envía una manzana con sus sirvientes, ella muerde un bocado y cae en un profundo sopor parecido a la muerte y ¿quién la saca de su profundo sueño? Un Príncipe azul… y si no es azul, es de color similar…
Un contenido análogo podemos encontrar en la Bella Durmiente, quién vive con su madre y su padre, hasta que encuentra una rueca, empieza a jugar con ella,  se pincha un dedo y queda profundamente dormida por años… hasta que la rescata de su sueño y de la torre en la que estaba prisionera… un Príncipe azul!
Todo esto ocurre por la maldición de un Hada que, una vez más, es mala y es mujer! Siempre las Hadas son mujeres, tanto las buenas, como las malas, y las “brujas” son mujeres y muy malas, la mayoría. Casi no existen en los cuentos para niños y niñas relatos de hombres “brujos”.

En estas tres historias que analizamos se pueden encontrar estereotipos similares donde a las mujeres se las representa como amas de casa, pasivas y en varias ocasiones sumisas, que están esperando y necesitan de la “salvación” o el “rescate” de un hombre, que casi siempre será ¡apuesto y príncipe!
Y en la otra idea que transmiten los libros de cuentos, donde las mujeres pueden ser protagonistas, están representadas por brujas o madrastras que, lógicamente, son malvadas y perversas.
Queriendo significar que cuando una mujer está sola (la bruja), la soledad, el hecho de no tener pareja, le otorga un halo de maldad.
Y para el caso de la madrastra, transmite la idea que toda mamá que no sea la biológica es mala, perversa y sólo quiere lo peor para sus hijos/as no biológicos. En estos tiempos que corren es preciso pensar en otros cuentos para los niños y niñas, porque la mayoría tiene hoy que convivir con madrastras y padrastros que no son así como están representados en los cuentos, que los aman y protegen, aunque no sean sus hijos/as biológicos.
Así como también debiéramos pensar en las personas transgéneros, que tampoco están representadas en los libros. Y si lo están, en muy pocos, es para menospreciarlas y difamarlas.
También, que los príncipes existen únicamente en los cuentos, porque al día de hoy una gran cantidad de mujeres se sostienen económicamente solas o contribuyen al sostenimiento del hogar. Sin príncipes.
Sacarle a los hombres ese gran peso social, como es el de ser proveedores en la familia y, si no lo son, que se sientan mal por eso.
Deberíamos idear otros cuentos. Ya es tiempo.

En el Gato con botas, en Aladino y en Simbad el Marino, se representa a los varones como protagonistas principales, activos, resueltos y valientes. Y se transmite la audacia que, necesariamente, deben tener ellos si quieren salir triunfantes de las situaciones que la vida le presenta.

Analizaré ahora cómo se transmite también mediante los libros la idea acerca de que las personas con discapacidad son dependientes, malvadas, complicadas, resentidas y asexuadas.
Y comenzaré con el libro, “Informe sobre ciegos” de Ernesto Sábato. Realmente se nota que ha sido escrito casi con odio hacia las personas ciegas, aunque se dice por allí que esto sucedió porque Sábato estaba enemistado con Borges y que de ahí nació esa parte del libro, donde se transmite la idea que las personas ciegas son parecidas a los reptiles, que les gusta vivir en la oscuridad, que son especuladoras y tantas otras cuestiones que la verdad es hora ya que dejemos de leer y recomendar libros así, que definen de esa forma a las personas por una característica física o sensorial.
De esta forma se relaciona a la ceguera con la oscuridad, la muerte, la locura, la ignorancia y la maldad.
En el cuento “La gallina degollada” de Horacio Quiroga, encontramos a tres personas con discapacidad mental que luego matan a su propia hermana también con discapacidad mental. Creo que no hace falta decir nada más acerca de lo que transmite este cuento que fue publicado en el año 1917 y que, por ese motivo tal vez esté tan sobrecargado de estereotipos en cuanto al comportamiento de las personas con discapacidad mental. Creo que ya es hora que no se lea más en los colegios ni se difunda, debido a la marca estigmatizante que lo caracteriza y a la impresión que deja en quién lo lee.

En “El Jorobadito” de Roberto Arlt, podemos encontrar también un relato que denigra, por su condición física a la persona.
Y Arlt tiene varios escritos más donde se agravia a las personas con alguna discapacidad o las nombra de forma jocosa y peyorativa.
He leído también, en varias oportunidades, algunas novelas en las que la autora o el autor narran situaciones que pasan y soportan las mujeres con discapacidad, (que generalmente usan silla de ruedas, como símbolo y representación de la “discapacidad”), en la que deslizan la idea que, cuando estas mujeres están casadas, sus esposos se ven “obligados” a buscar alguna otra dama que los satisfaga sexualmente ya que ellas, debido a su condición física, no pueden hacerlo.
Es tanta la ignorancia en todo lo que se refiere a la sexualidad de las personas y especialmente, de las personas con discapacidad que algunos/as escritoras/es narran ideas que flotan en el imaginario social, sin profundizar en los temas adecuadamente.
Por eso creo que es fundamental investigar antes de escribir, conocer a las personas con discapacidad, sus posibilidades y aptitudes, porque de otra manera contribuimos a reproducir valores y comportamientos que no son los genuinos, que no se condicen con la realidad ni con el diario vivir.
Y creo que, como escritores y escritoras, es nuestra misión colaborar con el mejoramiento de la sociedad, narrando situaciones que tienen que ver con lo que ocurre realmente y dejar de lado ideas anticuadas, mitos, prejuicios y estereotipos, que sólo contribuyen a retrasar la evolución de la humanidad.

Las imágenes mentales e ideas preconcebidas acerca de conductas y formas de ser y de vivir que se transmiten con estos textos son luego bastante difíciles de erradicar.
Estimo que para transformar estas creencias se tendrían que involucrar activamente a las personas con discapacidad en diversas funciones y ocupar otros roles y que cada persona que va a escribir un libro se tome un tiempo para analizar el personaje, especialmente si tiene discapacidad.
Porque sólo con una nueva costumbre se puede cambiar la anterior.
Si así no lo hacemos, seguiremos transmitiendo y circulando ideas, mitos y estereotipos acerca de cómo “NO SON” las personas, familias, mujeres, etc, y creyendo que “ASÍ SON” las cosas, y que todo es inmutable, que no se puede cambiar.
Porque cambiar significa pensar retrospectivamente, considerando qué es lo que sirve y qué es lo que no sirve más. Y lo que no sirve más, desterrarlo, sacarlo, eliminarlo de nuestra educación.
Es necesario un cambio cultural, y en esa transformación estamos todos y todas, ya no es posible escapar de él.
Y tenemos que comprometernos todos y todas. Con un compromiso diario, apasionado y entusiasta.
Sólo con el compromiso de cada uno, de cada una, se podrán establecer los nuevos paradigmas en género, en discapacidad, en el uso de la mente, del tiempo, del dinero y en el cuidado del medio ambiente, tan necesario hoy.
Sólo con el compromiso de todos y todas lograremos que estas ideas que transmiten los libros se transformen y den nacimiento a nuevas ideas, más libres, más dignas, más reales.
Tenemos, por lo tanto, hoy más que nunca maneras y modos de no permitir la manipulación de nuestros cuerpos, mentes y emociones.
Está en nuestras manos la posibilidad de contribuir al desarrollo genuino y armonioso de la sociedad en la que vivimos.
Es casi una obligación hacerlo. Por nosotros/as y por las generaciones venideras.
El futuro depende de cada uno, de cada una de nosotras/os.
Mediante el saber y el discernimiento podemos –y debemos–  colaborar con la transformación cultural.                                                                                        
Porque creo plenamente en la cultura del trabajo y en la cultura de la lectura y la buena educación para salir adelante y continuar avanzando.                                      Porque sé positivamente que un pueblo que no lee, es un pueblo que no crece, se atrasa y está predispuesto para que lo manejen intereses foráneos.

Porque confío en la capacidad de la gente, en la fuerza del conocimiento, de la voluntad y del esfuerzo personal, y porque pienso que, cada uno/a en lo suyo, haciendo bien lo que sabe y le gusta, es el motor más importante que nos conducirá  hacia una sociedad mejor, más equitativa, más digna y más próspera.

Porque creo que nos merecemos vivir mucho mejor y que juntos, todos y todas, podemos lograrlo.

Muchas Gracias.                                                    

                                                                 Silvia Valori



Fuentes consultadas y citadas:

     (1)

Conferencia: La Importancia de la Lectura. Sergio Haro Alcaraz, Director de Editorial Edhalca, México.                                                   Disponible en:

 Ray Bradbury, Fahrenheit 451. Fragmento.                                    Disponible en: http://www.uned.es/manesvirtual/Literalia/bradbury/fah451.html

(3) y (5)

Recetas para fomentar la lectura en adolescentes, Germán Cánovas.                       Profesor de Lengua, Literatura y jefe del departamento de castellano en Europa International School, Sant Cugat. Es, además, miembro fundador de GrOC (Gramática Orientada a las Competencias). Escribió, junto a Raquel Raposo, el material de fomento de la lectura “¿Por qué leemos?”.           

Disponible en: http://blog.tiching.com/recetas-para-fomentar-la-lectura-en-adolescentes/

(4)

Una manera de incentivar y desarrollar el hábito de lectura en las aulas. Una perspectiva presentada por el Dr. Remigio García                   

Disponible en:  http://www.educando.edu.do/articulos/familia/estrategias-para-el-fomento-de-la-lectura/

   (6)

Revista Selecciones, página 65, Tomo XLIII, Número 255

   (7)

Currículo oculto y aprendizaje en valores 

Disponible en: http://web.educastur.princast.es/proyectos/coeduca/?page_id=111

   (8)

Cuadernillo de “Género y Discapacidad: una cuestión de derechos”. Consejo Nacional de la Mujer, Página 10, Buenos Aires, 2007.

  (9)

Rusell, Jeffrey, Historia de la brujería, Ed. Paidós, Buenos Aires, 2005.
   (10)

El espejo social de la mujer con gran discapacidad, Juan José García de la Cruz – Juan Zarco. Editorial Fundamentos, Madrid, 2004.

  (11)

Investigación realizada por Ecologistas en Acción.                         
Disponible en:

  (12)

Nawal al-Sa'dawi, Escritora, Médica y feminista egipcia.           

Disponible en:

















 



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